Parashat Devarim
Parashat
Dvarim
DESPRECIARON
LA TIERRA DELEITABLE
Por
Nejama Leibowitz
Los
Sabios se asombraron de la estructura del primer capítulo de nuestro Libro.
Puesto que resulta curioso, que nos relaten respecto al pecado del envío de los
espías-exploradores. ¿Es el comienzo de las palabras de Moshé el lugar
oportuno para este relato? Si bien el Libro Devarim siendo "Mishné-Torá"
- Sumario de la Torá - no comienza inmediatamente con el repaso de los
preceptos y su repetición a los hijos de Israel, y Moshé consideró congruente
prologar los preceptos con el relato de los sucesos del desierto. ¿Por qué
entonces, no relatar los acontecimientos a partir del día que salieron de
Egipto? Abravanel planteó formidablemente esta cuestión con su habitual
estilo:
Si
es que la intención de Moshé fue el de amonestarlos por sus pecados, resulta
muy difícil comprender, porque no comenzó con el asunto del becerro, que fue
el primer pecado, el cual llegó hasta la profundidad del alma.
No
es posible argüir que lo olvidó (a este pecado), puesto que en la parashá
Ekev lo refiere, extendiéndose en su relato (cap. 9). Siendo así, es muy
dificultoso el que haya referido en primer lugar el pecado de los espías -
ulterior en el orden cronológico - y posteriormente el pecado del becerro, que
le precedió. Lo mismo el pecado de los que se lamentaron, "de modo que
ardió en medio de ellos el fuego del Señor" (Bamidbar 11, 1); y el pecado
de "Kivrot Ha-taavá" (lugar denominado así porque "allí
enterraron al pueblo codicioso") ; ambos precedieron al asunto de los espías.
Entonces, ¿porqué no los refirió aquí, haciéndolo más adelante en la
parashá Ekev (Devarim 9, 22)? ¡Resulta entonces que los pecados están
referidos sin orden!
Y
si argumentase que su relato no convergía al objeto esencial de la reprensión,
sino que fueron referidos en forma de simple narración de sucesos, como las
historias de los reyes, ¿porqué entonces no fueron dispuestos según su orden
cronológico, y de acuerdo como sucedieron, en primer lugar el primero y luego
el ulterior?
Muchos
comentaristas trataron de resolver esta incomprensión. R. David Hoffmann en su
comentario a Devarim (aparecido en alemán a fines del siglo pasado) explica muy
bien el orden de los acontecimientos referidos en nuestra parashá. Las palabras
de Moshé son explicadas considerando la oportunidad y la circunstancia en que
fueron dichas.
Moshé
se dirige aquí a la generación de los que estaban dispuestos a entrar a la
tierra prometida y se aprestaban a atravesar el Yardén para tomar posesión de
esa tierra. Su situación era muy similar a la de sus padres - los que salieron
de Egipto - con treinta y ocho años antes. En aquél entonces, un año y meses
después del éxodo de Egipto, se encontraban los hijos de Israel - que eran los
padres de éstos, a quienes Moshé dirigía su palabra, y que a la sazón eran
todos menores de veinte años - en Kadesh Barnéa, después de ser censados y
haber sido ordenados en el campamento "cada cual junto a su propia
bandera", habiéndoseles dicho:
"Habéis
llegado a la montaña del Emorita, que el Señor, nuestro Dios, nos va a
dar." 1, 20
"Mira
que el Señor, tu Dios, ha puesto ante ti la tierra, sube, toma posesión, como
te ha dicho el Señor, Dios de tus padres,
no
temas, ni te amedrentes."
1,21
Entonces,
en ese momento decisivo, vísperas del comienzo de las conquistas, cometieron
los judíos ese acto que trabó la entrada a la tierra durante treinta y ocho años.
Esa acción por cuya causa erraron en el desierto, rondaron y vagaron; por cuya
causa murieron todos los miembros de la generación de los que salieron de
Egipto y eran mayores de veinte años:
Con
lo cual os acercasteis a mí, todos vosotros, y dijisteis: "Enviemos, por
favor, hombres delante de nosotros, que nos exploren la tierra,
y
nos vuelvan a traer razón del camino. . ." 1, 22
Por
culpa de esta ausencia de fe y abandono en El, todo se hechó a perder. Los
exploradores volvieron informando lo que informaron e instigaron a los
israelitas. A efectos de esa incitación - aprobada por el pueblo - se postergó
el "mira que el Señor, tu Dios, ha puesto ante ti la tierra", hasta
el fin de los cuarenta años. Nuevamente se encuentran, esta nueva generación,
en una situación muy similar a aquella. Moshé se dirige a ellos "a fines
de los cuarenta años, en el mes undécimo, el primero del mes . . . después
que hubo herido a Sijón, rey de los emoritas, que habitada en Jeshbón, y a Og,
rey de Bashán, que habitaba en Ashtarot, en Edréi" (vers. 3-4). Se ha
conquistado ya la banda oriental del Yardén, encontrándose estacionados en
la Transjordania, en la tierra de Moab. Habiéndole dicho a Yehoshúa, el
elegido para sucederlo:
"Tus
ojos han visto todo lo que acaba de hacer el Señor, vuestro Dios, a estos dos
reyes;
así
hará el Señor con todos los reinos, adonde vas a pasar. 3, 21
No
los temas, porque el Señor, vuestro Dios es el que pelea por vosotros."
3,
22
Por
lo que les resta aprender la lección, y no hechar a perder, como lo hicieron
sus antepasados, a fin de que no se postergue nuevamente su entrada a la tierra
que el Señor está dispuesto a concederles.
Se
comprende ahora fácilmente por qué no nombró al pecado del becerro, ni al de
los lamentos, ni al de los rezongos, sino, y precisamente al de los espías, a
pesar de ser el más ulterior de ellos, pues fue éste el que provocó el errar
por el desierto. Por un pecado así o semejante, ha de advertirse a la nueva
generación para que no vayan a incurrir nuevamente en tamaña falta.
Trazaremos
una comparación entre distintos versículos del principio y del final de las
dos partes en que se divide nuestra parashá, para evidenciar en que medida
quiso Moshé advertir - en nuestra parashá - a la nueva generación para que
aprendan la lección del pecado cometido por la generación anterior, y del
castigo pertinente que sufrieron. La primera parte trata de la generación
anterior, y de su fracaso (1, 1-2, 1), la otra trata de la generación presente,
sus éxitos y sus perspectivas futuras (2, 2-3, 29).
Compararemos
los siguientes versículos:
Con
anterioridad al pecado de los espías le dijeron a la primera generación:
"Bastante
tiempo habéis permanecido en este monte. 1, 6
Volveos,
y alzad el campamento, y marchad. . ."
1, 7
Habiendo
concluido el castigo de los cuarenta años le dijeron a la segunda generación:
“Bastante
habéis ido rondando esta montaña; volveos hacia el norte". 2,3
Compararemos las dos conclusiones:
Después
del pecado de los espías y de la rebelión de la primera generación:
"Y
dimos la vuelta a la montaña de Seir por muchos días."
2, 1
puesto
que eran los días del castigo.
Después
de la conquista de la banda oriental del Yardén y vísperas a su entrada al país,
la entrada de la segunda generación:
Y
nos quedamos en el valle, frente a Beth Peor. 3,
29
dispuestos
a entrar.
El
pecado y su respectivo castigo de la generación que salió de Egipto, en la
primera parte (1, 1-2, 1).
La
obediencia y su pertinente premio de la generación que entró a la tierra
prometida, en la segunda parte (2, 2-3, 29).
El
acercarse a Moshé (1, 22) para solicitar el envío de los espías, causa de los
desastres, y provocadora de la postergación de la entrada al país, es
comparado por Rashí a la otra petición efectuada ante Moshé, rodeada también
- como la otra - con ruegos:
Con
lo cual os acercasteis a mí, todos vosotros, y dijisteis: "Enviemos, por
favor, hombres delante de nosotros . . ."
1, 22
y
después de la entrega de la Torá, luego de haber escuchado los diez
mandamientos entre voces y relámpagos en el monte Sinay, leemos:
Y
aconteció que cuando vosotros oísteis la voz en medio de las tinieblas, en
tanto que el monte se abrasaba en fuego, os acercasteis a mí, todas las cabezas
de vuestras tribus, con vuestros ancianos. 5, 20
Y
dijisteis: "He aquí, el Señor, nuestro Dios, nos ha hecho ver Su gloria y
Su grandeza, y hemos oído Su voz de en medio del fuego.
Hoy
hemos visto que Dios habla con el hombre, y éste vive. 5,21
Ahora
bien, ¿por qué hemos de morir?, pues nos consumirá este gran fuego.
Si
volvemos a oír la voz del Señor, nuestro Dios, alguna vez más, entonces
moriremos. 5, 22
Porque,
¿quién hay de toda carne que haya oído la voz del Dios vivo hablando de en
medio del fuego, como nosotros, y haya vivido?
5,23
Llégate
tú, y oye todo lo que dijere el Señor, nuestro Dios; luego tú nos dirás todo
lo que te dijere el Señor, nuestro Dios; así nosotros lo oiremos y
cumpliremos". 5, 24
El
primer acercamiento: Un pedido originado en la ausencia de fe, ausencia de
abandono en El, voluntad de basarse en la gente y en sus testimonios, los cuales
le merecen más fe que las promesas del Señor pronunciadas a los Patriarcas, la
promesa del Señor pronunciada en la zarza ardiente y que las palabras de Moshé
hablando en nombre del Señor.
El
segundo acercamiento: Sentimiento de la inferioridad humana, de su incapacidad y
nulidad; conocimiento de su poder limitado, veneración y temor al Señor,
vibración con temblor y estremecimiento.
Rashí
que traza un paralelo entre estos dos acercamientos (citando las palabras de los
Sabios) nota la distinción existente entre ellos no sólo en el contenido claro
de las palabras consideradas, sino también por la forma de su presentación,
aludida en las variantes de algunas palabras, en las dos versiones.
En
el acercamiento de los que requirieron el espionaje leemos:
Con
lo cual os acercasteis a mí, todos vosotros ...
1, 22
En
el acercamiento posterior al acto del Sinay, leemos:
Os
acercasteis a mí, todas las cabezas de vuestras tribus, con vuestros ancianos.
5,20
Veamos
las palabras de Rashí, vers. 22, sobre "con lo cual os acercasteis a mí,
todos vosotros":
En
desorden y confusión. Mientras que más adelante leemos (5, 20) : "Os
acercasteis a mí, todas las cabezas de vuestras tribus, con vuestros ancianos,
y dijisteis . . ." Ese acercamiento sí que era digno. Los jóvenes
respetaban a los ancianos, y los enviaron a su frente; los ancianos respetaban a
las cabezas (de las tribus) cediéndoles la delantera: mientras que aquí
"os acercasteis a mí, todos vosotros", es decir: en desorden y
confusión. Los jóvenes empujaban a los ancianos, y éstos a las cabezas (de
las tribus).
Resulta
que existe una perfecta concordancia entre la forma en que la delegación
presentó su requerimiento, con el contenido de aquella. Esto es posible
deducirlo de las pequeñas variantes en los textos.
Esto
puede servirnos de enseñanza de la magnífica importancia de cada vocablo y
palabra de la Torá. Cuantas buenas cualidades y hábitos, cuanta moral podemos
aprender y deducir de una palabra compuesta de letras negro-blanco, que aparenta
a simple vista carecer de importancia.
Tomado
de: “Reflexiones sobre la Parasha”, Prof. Nejama Leibowitz, publicado por el
Departamento de Educación y Cultura Religiosa para la Diáspora de la Organización Sionista Mundial, Jerusalén, 1986
Págs. Págs.
248-253